Juicios

SOBREVUELO AL NORTE
Alfredo Vanegas Montoya

El periplo regular en  Otraparte, la casa del  Maestro Fernando González en Envigado, lo complemento acompañado de otros vecinos de esa parroquia: Marceliano Vélez, Manuel Uribe Angel  y José Felix de Restrepo.

Dejo en Sabaneta a José Felix y, después de saludar a Efe Gómez en Fredonia, brinco a Bolombolo a la cabaña de León de Greiff. En Jericó, mi pariente Laura Montoya,  entronizada en el santoral, con alguna reserva me conduce al hogar de Manuel Mejía Vallejo donde departe con Blanca Isaza y Juan Bautista Jaramillo Meza. Les presento  el saludo que desde La Ceja remitiera conmigo el sinigual Gregorio Gutiérrez González. 

A Epifanio, en Aranjuez, ya le había dado con Pedro Nel Gómez el recado que Jaime Sanín Echeverri, desde Rionegro, rubricara con Monseñor  Juan Manuel  González Arbeláez. Me despido de Marco Fidel Suárez  y sobre El Cabrero veo como Rafael  Nuñez con su blanco sombrero abanica un adiós con mensaje embotellado que recibirá Porfirio Barba Jacob en La Habana. 

Llego a la Universidad de Pardue, en West Lafayette, Indiana,  y de paso reverencio  a Frank Lloyd Wright. En Chicago, de nuevo, el Instituto de Artes me acoge después de una desencantada visita al Aquarium donde tensionados habitantes de esas dos terceras partes líquidas de este pequeño planeta se deterioran en cautiverio. Más placentera la visión del autódromo de Indianápolis con otro de mi raza, el muy veloz  Juan Pablo Montoya ganador allí de las quinientas millas. Los iniciados afirman que su retrato le supera en simpatía. Discrepo y avalo su carácter.

Beatriz Jaramillo Vélez y Alfredo Vanegas Montoya, Pardue University, West Lafayette, Indiana, USA.

Indios, Chinos, Africanos, Arios y toda la gama de razas que en el crisol de USA se funden y confunden, comparten con Beatriz y yo en bosques, autopistas, universidades, bibliotecas, malls, teatros, museos y catedrales.  Fin del vuelo: Misa con Cardenal en San Patricio, New York.