De Cara al Porvenir
Los Vices
Pedro Juan González Carvajal*
En un país mediocre, donde todo queda a mitad de camino, se establece la figura Vicepresidencial sin funciones específicas, a no ser la obvia de reemplazar al Presidente en caso de faltas temporales o absolutas.
En el día a día, el Señor Vicepresidente se vuelve un verdadero encarte y entonces hay que buscarle oficio, ya sea entregándole la coordinación de algunas obras públicas, de algún proyecto especial o que actúe paralelamente como Ministro de alguna cartera.
Pero en términos de realidad, hay mucho por hacer y un buen Vicepresidente se podría convertir en el Jefe de Gabinete, en el líder del principal proyecto o programa bandera del Programa de Gobierno del Presidente, o como su delegado permanente ante ciertos escenarios internos o externos.
Ahora bien, y ojalá no suceda, ante la falta permanente del Presidente el Vicepresidente entraría formalmente a ocupar su lugar.
Es por eso por lo que hay que tener mucho cuidado con las fórmulas Vicepresidenciales, pues quien resulte electo, tendría sobre sus hombros una enorme responsabilidad para la cual debe estar adecuadamente formado, ilustrado y comprometido y además debería ser un digno representante del Estado Colombiano como cabeza de gobierno.
Un gobernante no solamente debe ser honesto y pulcro, sino además idóneo y preparado para el cargo. La experiencia y su capacidad de relacionamiento, así como su capacidad de comunicación con los distintos públicos, le facilitarán o dificultarán el ejercicio de sus funciones y de sus responsabilidades.
El gobernante primero deberá ser buen candidato y luego de ser electo, debe desechar su rol anterior y ejercer con absoluta responsabilidad y convicción como Presidente de todos los ciudadanos, sin ninguna excepción. Claro que tendrá opositores, enemigos y contradictores, pero su cargo lo eleva a otros niveles y categorías y a otro tipo de perspectivas y obligaciones.
El Presidente debe conocer, reconocer, visitar y gobernar desde el territorio nacional, recordando que hoy se entiende por territorio el subsuelo, el mar territorial, la zona contigua, la plataforma continental, la zona económica exclusiva, el espacio aéreo, el segmento de la órbita geoestacionaria, el espectro electromagnético y el espacio donde actúa, de conformidad con el Derecho Internacional o con las leyes colombianas a falta de normas internacionales.
¿Será que el nuevo Presidente, sea quien sea, se compromete a reivindicar y sacar del ostracismo y la pobreza a aquellos lugares donde la pobreza y la iniquidad han sido acompañados por la ausencia histórica del Estado? ¿Será capaz el nuevo Presidente de buscar un desarrollo armónico de las regiones? ¿Se comprometerá el nuevo Presidente a rescatar por fin al Departamento del Chocó y a tener presencia en los Departamento que anteriormente se asociaban a la denominación de Territorios Nacionales? ¿Se comprometerá el nuevo Presidente a garantizarnos a todos los colombianos que no habrá lugares de la patria donde no pueda tener presencia efectiva el Estado? ¿Se comprometerá el nuevo Presidente a tratar como verdaderos colombianos a nuestros hermanos de la Colombia insular y les cumplirá todas las deudas históricas y las promesas consuetudinariamente incumplidas?
¿Será capaz el nuevo Presidente de asumir por fin el compromiso de instrumentar como debe ser el principio constitucional de la descentralización?
Los vecinos son los vecinos, ahí están y ahí seguirán estando. Nosotros también somos vistos como vecinos por los países limítrofes. Las buenas relaciones con el vecindario son no solo deseables, sino imprescindibles para la coexistencia y la convivencia pacífica. Es importante que el nuevo Presidente respete una agenda de Estado para el manejo de las Relaciones Internacionales, los asuntos de frontera, la presencia en organismos internacionales y garantice el pleno ejercicio de nuestra soberanía.
¿Por último, será capaz el nuevo presidente de liderar de manera directa una batalla sin cuartel contra la corrupción? De no hacerlo, simplemente se convertiría en un cómplice más.
Son muchos los temas, son muchos los compromisos, son muchas las exigencias para con un Presidente, pero como decía mi Santa Madre, “Nadie lo mandó”.
NOTA: Un aforismo norteamericano nos dice que “Si quieres llegar rápido, ve solo, pero si quieres llegar lejos, ve acompañado”.
*Rector de la Corporación Universitaria Lasallista; Doctor en Filosofía de la Universidad de Antioquia; Ingeniero de Sistemas de EAFIT; Exrector de la Corporación Universitaria Remington; Expresidente Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Medellín Para Antioquia; Exgerente de la Beneficencia de Antioquia; Exsecretario de Hacienda de Medellín, Colombia; Exgerente General de la Organización Empresarial Ilimitada; Profesor Universitario, Conferencista, Escritor, Tratadista, Asesor y Consultor Internacional.

