Lanzadera, Antología Facsimilar

Legado literario de Mario Escobar Velásquez. Veinticinco ediciones completas de la publicación de la Compañía Colombiana de Tejidos Coltejer con textos introductores y selección del catedrático y escritor Jairo Morales Henao.

Mario Escobar Velásquez

Desde la izquierda, Emilio Restrepo, médico y escritor, Juan Fernando Ospina, hombre de letras, fotógrafo profesional director del periódico de Medellín Universo Centro y el escritor Jairo Morales Henao, Director del Taller de Escritores de la Biblioteca Pública Piloto y gestor del rescate de la obra publicada por la Editorial EAFIT.

Alfredo Vanegas Montoya, Presidente del Centro de Historia de Envigado, felicita al escritor Jairo Morales Henao durante la presentación de LANZADERA en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín el 10 de julio de 2025.

Mario Escobar Velásquez y Alfredo Vanegas Montoya

En la década del 50, siglo xx, conocimos en Envigado a quien fuera un consagrado hombre de letras.

Mario Escobar Velásquez, nacido en Támesis, deambuló muy joven por Jericó y Pereira hasta asentar sus reales como obrero en Envigado, empresa textil Coltejer, factoría Rosellón.  Fue profesor, en Envigado, en el Centro de Capacitación de Personal de Coltejer, en el Barrio Obrero y en el Colegio La Salle, labores que alternaba con sus oficios de director y redactor de la publicación empresarial “Lanzadera”.

Anecdotario:

1.- A su oficina en el Barrio Obrero se presentó mi hermanito menor José Raúl Vanegas Montoya, en 1955, y el saludo fue: “Yo quiero aprender”, lo que Mario convirtió en el párrafo de entrada del artículo central y de fondo para el número 1 de la lujosa nueva época de Lanzadera “Revista interna de la Compañía Colombiana de Tejidos, S. A. Publicación mensual bajo la dirección del Departamento de Relaciones Públicas”,marzo de 1956. (Lanzadera Antología Fascimilar, pàgina 336)

2.- Mario Escobar Velásquez, mi profesor de Literatura Preceptiva en el Colegio La Salle de Envigado, al corregir una de mis tareas apuñaló con su lápiz rojo la equivocada acepción “exagerable” que yo escribí en cambio de la real “execrable” que para ilustrarme grabó Mario con fiereza en la margen de mi cuaderno.

3.- Al iniciar mis estudios de Derecho en la Universidad Pontificia Bolivariana en 1959 Mario me invitó a colaborar en Lanzadera con la anuencia de la Directora de Relaciones Públicas de Coltejer, y de la Revista, Lucía Molina Vélez. En las páginas 21 y 22 del número 32 están mis trabajos, uno sobre el Club Coltejeriano Kiliten en Tolú y otro Una Cita con… entrevista a Luis Carlos Muñoz Álvarez funcionario de Costos de Rosellón.

4.- Participó Mario en el Concurso de Novela de la Cámara de Comercio de Medellín y al comunicarle yo, como presidente de la entidad, que él, por unánime decisión del jurado, era el acreedor del jugoso premio, replicó: muchas gracias, no puedo aceptar la distinción porque el proceso fue muy demorado ya publiqué parte de la obra y por tal razón dejó de ser inédita que es una de las condiciones del concurso.

5.- Una mañana tomando tinto en el Bar San Fernando del Pasaje La Bastilla de Medellín me dijo Mario: “Alfredo tengo la idea de montar un Taller de Escritores que podría ser en la Universidad de Antioquia, ¿puedes colaborarme en el proyecto? Desde mi oficina al frente del San Fernando, Centro Comercial La Playa, llamé al rector de la Universidad Jesús Aristizábal Guevara cuya respuesta fue: Alfredo dígale al escritor que me parece supremamente importante el tema, que se venga ya mismo. Antes de las 11 de la mañana de ese día glorioso, en la década del 80, estaba creado el Taller de Escritores de la Universidad de Antioquia a cargo de Mario Escobar Velásquez.