Juicios
El Educador Juan Gallego
Alfredo Vanegas Montoya
Al final de 1952 un grupo de funcionarios de La Secretaría de Educación de Antioquia realizó una visita al Colegio de Varones La Salle, Jesús María Mejía de Envigado con el fin de tramitar la aprobación de diversos cursos académicos. Al terminar el proceso fue reunido el alumnado en el patio del Colegio y el Jefe de la Comisión, Profesor Don Juan Gallego, anunció a directivos, maestros y alumnos que el resultado era sumamente satisfactorio y el Colegio conservaba la aprobación oficial de su pénsum de estudios. Para concluir extrajo del saco una pequeña moneda de diez centavos, dijo que era muy hermosa y contenía la efigie del Cacique Calarcá, que llevaba pocos días de emisión por el Banco de la República y que podía ganársela quien repitiera el verso que entonó a continuación:
Es más humana la pantera,
Y el tigre menos feroz,
Nadie nadie como vos,
Tomás Cipriano de Mosquera.
La alineación del alumnado en el patio era por orden de estatura y yo que estaba en la primera fila, por ser uno de los más pequeños, levanté la mano, repetí de memoria el verso y me gané la monedita que, sin soltar de entre mis dedos índice y pulgar derechos, fue objeto de admiración de todos mis compañeros.

Al llegar a la casa, con el trofeo y el verso, la reacción de mi papá, miembro del Directorio Liberal de Envigado, fue: “Muy bueno que ganaste mijito por tu ágil memoria pero no tiene sentido que un empleado público del Departamento en Misión Oficial le meta política a su trabajo; mira que aquí, al pie de Rafael Uribe Uribe y Jorge Eliécer Gaitán tenemos el cuadro con la imagen del General Tomás Cipriano de Mosquera que fue Presidente y uno de los más importantes jefes del Partido Liberal. Luego una visita obligada donde abuelos y vecinos a mostrar la moneda y en voz muy baja repetir el versito.
Diez y seis años más tarde en 1968, como superior jerárquico de Don Juan en el Gobierno Departamental, lo invité a mi despacho y al hacer un recuento de la historia de la moneda con su tradicional gentileza y amabilidad replicó “Entonces me las vas a cobrar?” Le respondí: “Si Don Juan, aquí tiene su ascenso al cargo de Director de Distrito Educativo de la Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia”. Durante el resto de su vida ese Gran Maestro de Maestros me honró con su amistad. Le rindo tributo de admiración a un ejemplar ciudadano de Colombia para el Mundo.

