Juicios
Minolta Esquiva
Alfredo Vanegas Montoya
No fue fácil ingresar a la zona de embarque de American Airlines en el aeropuerto José María Córdoba de Rionegro por la aplicación de razonables y a veces arbitrarias medidas de seguridad ejercidas por los funcionarios colombianos. Cinco fugaces horas de vuelo para cubrir 2386 millas hasta Liberty Airport de Newark en New Jersey Estados Unidos, transcurrieron al son de buena música, mejor café y la lectura de diarios y revistas. El trámite para el ingreso a Estados Unidos se redujo a una fila de 30 minutos, la presentación del pasaporte, registro facial y de huellas dactilares y la conclusión del agente de inmigración: “welcome to the United States”.
Abordado el automóvil en el despacho de Hertz partimos rumbo a Jersey City en busca del alojamiento previamente reservado pero de difícil localización porque el número del edificio estaba sobre una vía peatonal alejada un poco de la ruta vehicular.
Al día siguiente de nuestra llegada, muy temprano, revisamos la bitácora de actividades en Manhattan. Felipe, compañero de vuelo, estaba interesado en adquirir una cámara digital de ultima generación y para obtenerla cruzamos el río Hudson en busca de los almacenes de Canal Street en New York. Sin vacilar, y a primera vista, se hizo a su deseado objeto luego de escuchar presuntos descuentos con la oferta generosa de un amable dependiente. Finalizado el primer negocio pregunté por otra cámara que vi anunciada en la Revista Mensual de American: Minolta Dimage G500 5.0 Mega Pixels. “Yes sir we have it“. Si señor, la tenemos. A continuación fue colocada en el mostrador una reluciente y atractiva caja azul y blanca que me gritaba: llévame. La distancia de mis manos era de 10 centímetros y la de mi bolsillo $1.004.45 dólares. Sin pena, ofrecí $400.00 y cerré el trato por $600. Cuando procedí a pagar, el cajero alicorado me exigió $720 a lo cual repliqué: son $600. El respondió: Plus tax. Insistí en $600,00 según lo acordado con anticipación, y la respuesta del borracho fue: no le vendan, sáquenlo! Frente al convincente argumento abandonamos la tienda, recorrimos más de 600 metros, por ambos lados de Canal Street con resultados infructuosos. Al cabo de dos horas de búsqueda retornamos al sitio inicial y, sin discusión, pagué por la Minolta $800.00 Plus Tax = $960.00.
Con facilidad y destreza conecté el cargador y cuando la batería indicó Full la introduje en el lugar correspondiente. Quien dijo miedo! No fue posible encender la cámara porque con suma suavidad deslizaba la tapa del zoom y este no se desplazaba. Visité varias tiendas fotográficas en busca de ayuda pero como me anticipaba a iniciar la operación de encendido ninguno de los que me atendieron pudieron culminar la faena. Resignado viajé a Miami sin lograr ninguna fotografía con la Dimage G500. En la Capital del Sol, con resignada humildad, le entregué mi joya a un dependiente de revelado fotográfico en la Tienda CVS y le dije: por favor enciéndame esta cámara. El corrió la tapa del zoom hasta el final que hizo click y por la ventana mágica saltó la lente de mi esquiva Minolta.



