Presidente Iván Duque: Mensaje a los Colombianos
6 de Agosto de 2022
Compatriotas,
Hoy es la última vez que me dirijo a ustedes en calidad de Presidente de la República, una responsabilidad que desde el comienzo asumí con el mayor compromiso, sentido de responsabilidad y amor por nuestra patria, a la que honramos con cada una de nuestras acciones.
Un legado es aquello que alguien deja o transmite a quien en adelante continuará el camino. Los logros nos dan hoy la tranquilidad de entrar a sus casas y decirles que el nuestro es un legado construido con hechos, con hechos innegables.
Hoy, desde la Casa de Nariño, la casa de todos los colombianos, mis pensamientos están con todos ustedes, con sus familias, con sus hijos, con quienes viven en nuestro territorio y, también, con aquellos que aún estando lejos y llevan a Colombia en su corazón.
Durante treinta meses, de los 48 meses que duró nuestro Gobierno, Colombia y el mundo debieron enfrentarse a un virus desconocido que en cuestión de días nos obligó a detenernos y a poner en pausa hasta las más sencillas actividades de nuestra vida cotidiana.
Enfrentamos la peor crisis que ha tenido la humanidad en los últimos cien años y que ha tenido que afrontar presidente alguno de Colombia.
Desde el inicio de la coyuntura pandémica, nuestro propósito fue recuperar cuanto antes la estabilidad. Sin embargo, tuvimos que pasar primero por el aislamiento de nuestras ciudades, viviendo en la incertidumbre provocada por el comportamiento letal del covid-19, y con profunda tristeza debido a la repentina partida de muchos de nuestros seres queridos.
Al igual que en muchos momentos de nuestra historia, los colombianos supimos ser resilientes, echando mano de esa infinita fuerza interior que nos motiva siempre a seguir adelante, sin importar cuán dura sea la adversidad.
Con mi equipo de gobierno y la voluntad decidida de los mandatarios locales, aún en los días más oscuros nunca perdimos la fe.
Declarar el Aislamiento Preventivo Obligatorio y el cierre de nuestras fronteras fue la decisión más difícil de tomar durante estos cuatro años, y con seguridad en toda la historia de nuestro país.
Hoy los resultados alcanzados y las señales innegables de recuperación nos dan la tranquilidad de haber hecho lo correcto.
Desde el inicio de la emergencia, implementamos una campaña progresiva para aumentar las unidades de cuidado intensivo en todo el territorio y llevar respiradores artificiales a donde fuera necesario, lo que nos permitió evitar el colapso del sistema de salud. Adicionalmente, respondimos de manera efectiva con un Plan Nacional de Vacunación sólido, equitativo, gratuito, en el que hasta la fecha se han aplicado más de 90 millones de dosis.
Esta rápida respuesta nos permitió proteger la vida de los colombianos y garantizar una rápida reactivación de nuestra economía, la cual, contra todo pronóstico, no solamente siguió creciendo, sino que también rompió marcas históricas en dos ocasiones, como también será este año.
Estos positivos resultados le permitieron al país ubicarse en las posiciones más sobresalientes en el ranking mundial de Bloomberg frente a la resiliencia de la covid-19, ocupando el primer lugar en América Latina, el segundo en el hemisferio y el décimo segundo a nivel global.
Durante el cuatrienio, este cuatrienio que termina, nuestro país sufrió por primera vez las graves consecuencias de un huracán tropical categoría 5. En noviembre de 2020, Iota golpeó con toda su fuerza el archipiélago histórico e indivisible de San Andrés, Providencia, Santa Catalina y Los Cayos, afectando gravemente la isla de Providencia.
Su magnitud exigió con urgencia que desde el Gobierno nacional actuáramos con determinación para recuperar de inmediato lo perdido, con el propósito firme de reconstruirlo aún mejor.
Hoy, después de la desesperanza y la desolación tras el impacto arrasador de la naturaleza, hay una isla de Providencia renovada, colorida, que recrea los mejores sentimientos de nuestro pueblo raizal. Más del 95 por ciento de la isla está recuperada y las familias cuentan con mejores viviendas y servicios que antes. Ahora los habitantes pueden disfrutar de espacios de acceso a la educación, el sano esparcimiento, la práctica deportiva y una mejor calidad de vida.
Hace menos de una semana pude visitar una vez más el archipiélago. Fueron la sonrisa y el testimonio de vida de sus habitantes lo que aprobó este trabajo con denuedo.
Quiero referirme, también, a la voz del pueblo colombiano frente a muchas deudas históricas y problemas que envejecieron mal. Antes de iniciar nuestra gestión, el país y el mundo ya clamaban por grandes transformaciones. Fue precisamente aquella necesidad la que nos motivó a elaborar nuestra propuesta de país. Aquellos sentimientos fueron acelerados por la pandemia, mientras el mundo cambiaba de manera súbita a comienzos del año 2020.
En nuestro Gobierno, todas las decisiones se tomaron pensando en la totalidad del pueblo colombiano. Mantuvimos el diálogo constante con las regiones por medio de la realización de 114 talleres Construyendo País y más de 340 agendas regionales en las que pudimos escuchar a la ciudadanía, facilitando, de esta forma, el diseño de soluciones ajustadas a los problemas del diario vivir.
En el diálogo con múltiples grupos cumplimos promesas de campaña que respondieron a anhelos históricos de la población. Abrimos un espacio amplio y suficiente para que los colombianos de estratos 1, 2 y 3 puedan estudiar gratuitamente en las universidades y centros de formación técnica y tecnológica públicas, lo que se convierte en la revolución más importante en materia de educación en la historia de nuestro país, escuchando el clamor de la juventud.
En este periodo, los jóvenes colombianos pudieron elegir, también, los Consejos de Juventud creados para fomentar su participación, derecho democrático, que, además, permite el ejercicio eficaz de la voz y el voto, al igual que el control político.
Creamos también para los jóvenes el programa más exitoso de empleo juvenil que ha tenido nuestro país, en el que gracias a subsidiar el 25 por ciento equivalente a la seguridad social, hoy más de 500 mil jóvenes han encontrado empleo formal por primera vez.
Otro de los desafíos que debimos abordar tuvo que ver con escuchar las voces de muchos ciudadanos que pacíficamente protestaron y expresaron las necesidades de un mejor futuro.
Tuvimos que padecer la violencia de quienes pretendieron, sin representar a la mayoría de los colombianos, desestabilizar la institucionalidad, causando destrucción en nuestras ciudades y bloqueando nuestras vías, sin pensar en el daño que se causaba no solamente a la provisión de servicios en las regiones, sino, también, y mucho más importante, a la movilidad de los ciudadanos y aquellos que dependían de poder trasladarse de un punto a otro para ser atendidos en los puestos de salud.
Hoy más que nunca los colombianos tenemos la necesidad de reconocer que las noticias falsas existen; que, aunque las redes sociales nos ofrecen una infinidad de posibilidades democráticas de acceso al conocimiento y a la información, tienen la particularidad de ser muy rápidas a la hora de difundir mensajes que tienen por objetivo hacer daño y desinformar.
Nos merecemos, como colombianos y como país, tener un mejor debate político en el que las acciones y los hechos vuelvan a importar más que la información no verificada. Esa es la forma de hacer política con la que he estado comprometido y con la que he cumplido como gobernante.
La crisis nunca nos distrajo y hoy podemos decir que le dejamos importantes transformaciones al país. Es por eso que hoy quiero referirme a los legados más importantes; aquellos que atesoran los colombianos en la memoria.
Es con hechos y no con discursos que hoy entregamos un país con una infraestructura más competitiva. Sin precedente alguno, ponemos al servicio de los colombianos miles de kilómetros de vías rurales intervenidas, mejoradas y pavimentadas. Adicionalmente, en materia de concesiones entregamos más kilómetros que lo alcanzado en los primeros 25 años de la historia de las vías concesionadas. Un triunfo de la infraestructura.
La infraestructura educativa también queda fortalecida con 318 nuevas instituciones públicas para la generación de mejores entornos que beneficiarán a niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
No podría dejar de mencionar los logros en materia de transformación digital que contribuirán a un mayor uso de la inteligencia artificial y al aumento de la conectividad.
Este fue el gobierno de la revolución social. Pasamos de más de 3 millones de hogares atendidos con transferencias económicas, a 11 millones de hogares, con programas como la Devolución del IVA, Ingreso Solidario, y también la multiplicación de la cobertura de los programas de Jóvenes en Acción, Familias en Acción y, por supuesto, Adulto Mayor.
La política de Paz con Legalidad también es otro legado que garantizó el cumplimiento de la implementación de los acuerdos de paz. Más de 1.500 obras en zonas PEDT propenden por mejorar las condiciones de vida de víctimas, reincorporados y las comunidades de estos territorios.
Otro importante hito que hoy es ejemplo en el mundo es el Estatuto de Protección Temporal, que le dio refugio, abrigo y protección a cerca de 1.8 millones de migrantes venezolanos.
Conseguir, por primera vez, que el 50 por ciento de los cargos del Estado esté en cabeza de mujeres, demuestra un compromiso férreo con la política de equidad que impulsó nuestro Gobierno.
Hace un año me comprometí con ustedes que al finalizar mi mandato cumpliríamos con seis puntos principales: la vacunación masiva, la reactivación económica segura, la atención a los colombianos más vulnerables, la protección de las finanzas públicas, la atención a los jóvenes y la defensa de la legalidad. El avance es enorme en cada uno de ellos.
Enfrentamos a las bandas criminales con todo el poder legítimo del Estado. Y aunque el accionar de quienes continúan delinquiendo, financiados por el narcotráfico, aún causa la muerte de líderes sociales e infunden temor en distintos lugares del territorio, logramos obtener la tasa promedio de homicidios, en este cuatrienio, más baja en 40 años.
Quiero, entonces, expresarles el orgullo y el honor que siento de haber servido a nuestro país. Lo mejor de los cuatro años que están por terminar fue tener la posibilidad de encontrarme con los colombianos en todas nuestras regiones, escuchar sus problemas y necesidades, y tener sus experiencias presentes en el momento de buscar soluciones.
No sirve en modo alguno ignorar que aún en nuestra sociedad hay mayores demandas para resolver las situaciones de inequidad, como tampoco sirve ignorar que nos quedaron muchos aspectos en los cuales se requiere avanzar con mayor ritmo.
El orgullo de haber nacido en esta tierra fue siempre nuestra consigna en cada una de nuestras relaciones diplomáticas que hoy tienen a Colombia como una figura clave no solo en la región, sino en el mundo, en temas tan importantes como la estabilidad institucional, la transición energética, el accionar contra el cambio climático, el manejo de la crisis migratoria, por solo mencionar algunas.
Colombianos,
Hoy somos mejores que hace 5 años y que hace 10 y que hace 20. De ahí que podamos soñar, también, con que en 5, en 10 y en 15 y en 20 años seremos mejores que hoy.
Mirar la realidad con optimismo, sin intimidarse ante los obstáculos, fue una de las más importantes lecciones que me enseñaron mi padre y mi madre, y una de las mejores maneras que siempre tendré para trabajar en pro de nuestra democracia.
Gracias a todos los integrantes de mi equipo de Gobierno por acompañarme en todo momento, levantándose cada mañana para trabajar más que el día anterior por un mejor país.
A mi familia, gracias. A mi esposa, María Juliana, y a mis hijos Luciana, Matías y Eloisa. Ustedes son mi todo.
Y gracias a ustedes. A todos y a cada uno de los colombianos a quienes profeso mi profunda y eterna gratitud. Por su apoyo, por su generosidad, por sus críticas constructivas.
Ha sido mi más grande honor poder servir a nuestra patria. Indescriptible es mi orgullo de haber nacido colombiano.
Gracias, porque demostramos que unidos somos capaces de enfrentar cualquier adversidad.
Siempre estarán en mi corazón, y nunca dejaré de trabajar por ustedes.
Muchas gracias.


