Juicios
EL FANTASMA QUE NO FUE
Alfredo Vanegas Montoya

«Vidrieras y Ventanas» en la Cúpula del Centro Comercial Parque Norte, Madrid, España. Beatriz Jaramillo Vélez y Alfredo Vanegas Montoya.
A las diez y cuarto de la noche practicando un regular recorrido gimnástico, un fugaz y estrepitoso aleteo de ave gigante ocupó el salón de mis pensamientos y frenó súbitamente la nocturna caminata.
Busqué un resquicio en vidrieras y ventanas, y al no hallar ninguno, imaginé que el tránsito por la vecina pendiente, de un camión de construcción, había turbado el ejercicio aleatorio que por instantes puso mi cuerpo a levitar.
Retomé las lecturas, sin águilas ni camiones, pasadas las once escuché un noticiero español y me tendí a dormir.
A las cuatro de la mañana del siguiente día descubrí que el compañero fantasma procedía del Municipio de Betania con magnitud Ritcher cinco cero y a una profundidad de noventa y cinco kilómetros. Conservo el eco de la onda expansiva que el amigo de Betania dejó en San Lucas de la Serranía como una premonición para la tensa y fantasmal Semana Santa de dos mil veinte.

