De Cara al Porvenir, Pedro Juan González Carvajal*
La Patria Milagro
Recordemos que un milagro es un suceso extraordinario e inexplicable por las leyes naturales que se atribuye a una intervención divina o sobrenatural. La palabra proviene del latín miraculum, que significa maravilla o aquello que causa asombro.
La expresión “La Patria Milagro” tiene ese golpe de frase que suena a esperanza y a ironía al mismo tiempo. Y creo que justo por eso pega tanto en Colombia. Da para leerla por lo menos en 4 niveles, y los cuatro conviven en nosotros.
1. Milagro por las potencialidades
Decir «Patria Milagro» porque somos ricos. Y lo somos, aunque a veces no lo parezca.
Tenemos 2 océanos, páramos que abastecen agua, 6 regiones naturales, café, esmeraldas, oro, petróleo, níquel, carbón, biodiversidad que no cabe en un solo libro. Tenemos gente que inventa soluciones con un alambre y una sonrisa. Tenemos música que se exporta sola, vallenato, champeta, reggaetón, y una capacidad de reinventarse que asusta.
En este sentido el milagro no es que algo caiga del cielo. El milagro es que con todo lo que tenemos, todavía haya tanto por hacer. Es una patria que podría ser potencia si lográramos juntar lo que ya está ahí regado.
2. Milagro porque solo algo extraordinario la sostiene
Aquí la palabra se vuelve más dura.
Somos un país complejo: desigualdades históricas, violencia que se recicla, instituciones que cojean, corrupción que parece estructural. Gobernar, educar, emprender, vivir en paz… todo cuesta el triple que en otros lados.
Entonces «milagro» es la única explicación que queda cuando un colegio público saca bachilleres excelentes, cuando un barrio sale adelante sin ayuda, cuando después de una crisis el país no se quiebra. No es normalidad. Es resistencia. Es gente haciendo lo imposible con lo poco. En este sentido el milagro es cotidiano, y cansa, porque una patria no debería depender de milagros para funcionar.
3. Milagro porque estamos vivos de milagro
Esta es la más personal.
Hemos vivido décadas de guerra, narcotráfico, desplazamiento, crisis económicas. Muchas familias en Medellín y en todo el país tienen una historia de «nos salvamos de milagro».
Estar vivos, tener hijos, celebrar un cumpleaños, abrir un negocio después de todo… eso se siente como un milagro. «La patria Milagro» entonces es también un acto de gratitud terca. Es decir: a pesar de todo, aquí seguimos. Y mientras sigamos, hay chance.
Ubicada geográficamente en un lugar privilegiado del planeta, de igual manera estamos en medio de un par de fuerzas de tensión permanentes: La Placa Tectónica de Nazca y la Placa Tectónica Suramericana y la Placa Tectónica Suramericana y la Placa Tectónica del Caribe, influenciados por el Cinturón de Fuego del Pacífico, lo que nos mantienen en riesgo sísmico permanente.
Terremotos fuertes como los de 1906, 1958,1959,1979, 1983, 1999 y 2026 son muestra de ello.
De igual manera nuestra trifurcada Cordillera de los Andres, geológicamente la más joven del planeta, nos aporta cadenas de volcanes que de cuando en vez hacen erupción y ocasionan desastres como el de Armero en 1985. No podemos olvidar que el volcán del Machín es considerado por los vulcanólogos como uno de los más grandes del mundo, a la par de Yellowstone. Se sitúa en jurisdicción del municipio de Ibagué, específicamente en el corregimiento de Toche.
También hemos sido víctimas del paso de Huracanes como el Iota que destruyó a Providencia en Noviembre 16 de 2020.
La falta de mantenimiento del Canal del Dique y de la zona de la Mojana, nos exponen al peligro de inundaciones cada invierno fuerte. En otras zonas, ha habido avalanchas como la que destruyó a Mocoa en 2017.
La naturaleza ha sido generosa con nosotros y nosotros hemos sobrevivido a ella de milagro.
Las cuatro lecturas no se contradicen. Se montan una sobre otra.
La primera te llena de orgullo. La segunda te indigna y te pide acción. La tercera te conecta con la gente de a pie. La cuarta te preocupa ante la improvisación y la indefensión.
Una reflexión podría cerrar así: una patria no debería necesitar milagros permanentes. Debería necesitar política pública, educación, justicia y trabajo. Pero mientras eso llega, seguimos siendo milagro: por lo que tenemos, por lo que resistimos y por los que seguimos aquí contándolo.
*Doctor en Filosofía, Ingeniero de Sistemas, Académico, Tratadista, Catedrático. Ha desempeñado, entre otros, los cargos de Rector de la Corporación Universitaria Lasallista, de la Corporación Universitaria Uniremington y Presidente Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia.

